sábado, marzo 03, 2007


La banda terrorista ETA se ha salido con la suya una vez más, lo cual es preocupante.

Hace unos días el asesino terrorista Juan Ignacio de Juana Chaos fue trasladado a un hospital en San Sebastian como consecuencia de su paso a "prisión atenuada". Este cambio en su situación carcelaria ha tenido lugar debido a que desde hace más de cien días mantenía una huelga de hambre en la que exigía su excarcelación inmediata al considerar que seguía en prisión de un modo ilegal, puesto que ya había cumplido la pena de 3.000 años de cárcel (?) al pasar 18 años (?) entre rejas.

Seguía encarcelado por una nueva condena a 3 años de cárcel como consecuencia de una serie de artículos publicados en el diario de ETA, GARA, dónde amenazaba de muerte a varios funcionarios públicos señalándolos como objetivos de la organización terrorista.

Al final, y pese a la reducción en las pretensiones del Fiscal de 96 a 3 años de prisión, continuó con su presión chantajista sobre el Gobierno hasta que ha conseguido salirse con la suya.

El entorno de ETA ya ha avisado que tras esta decisión del Gobierno español vendrán más peticiones "amparadas" en esta nueva doctrina penitenciaria auspiciada desde el ejecutivo y se han comenzado a elaborar listas de presos terroristas que deberán ser excarcelados para que el "proceso" continúe adelante.

Cuando digo "proceso" me refiero al que inició el Gobierno con ETA a raíz de la "tregua" que declararon los terroristas (y para los que matar a dos personas no implica haberla roto). Un proceso que si pretendía "acabar definitivamente" con las muertes no parece que vaya por el camino correcto.

La cuestión es que el "debate" se centra en si la decisión del Gobierno de atenuar la prisión del etarra (entiéndase "atenuar la prisión" como "enviarle a su casa") es o no una medida acertada y si es la plasmación de una cesión a un chantaje terrorista a una democracia.

Según el Gobierno y el PSOE la decisión que han tomado la basan en tres pilares:

- Razones humanitaras.
- Escrupulosa legalidad.
- Magnanimidad del Estado de Derecho.

Desde mi punto de vista:

- Las razones humanitarias no valen como excusa. Una de las esencias de las democracias es precisamente ser sistemas de por sí "humanitarios". Por ello se respetan los derechos humanos, se aplican y crean leyes sujetas a los principios democráticos, se garantiza la integridad de las personas y su protección frente a poderes ilícitos y despóticos y el sistema se sustenta sobre un proceso democrático dónde electores y elegibles convergen en un mismo cuerpo social: la ciudadanía formada por iguales. Todo esto es precisamente un sistema "humanitario" y la democracia es la única que lo garantiza.

Por ello alegar "causas humanitarias" es demagógico y muy peligroso, ya que reconoce implícitamente que todo nuestro sistema tiene carencias que lo convierten en "inhumano" en determinadas circunstancias. Y en este caso si algo se ha visto es precisamente que el sistema se preocupaba desde el principio por el bienestar del terrorista dentro de su proceso penal y de autodestrucción por medio de una huelga de hambre. Humanitario fue hospitalizarle, garantizarle asistencia médica, cuidarle, protegerle incluso de sí mismo y respetar su integridad física hasta dónde él mismo se ha dejado.

- La escrupulosa legalidad no la discuto pero no la acepto. Ninguna Ley, reglamento o decreto obliga al Gobierno a ceder a un chantaje venga de quien venga. Por mi falta de conocimientos sobre los procedimientos legales establecidos para estos casos no puedo ir más allá de lo que leo y oigo en los medios de comunicación a mi alcance. Pero se muy bien que el cumplimiento escrupuloso de la legalidad es un argumento utilizado para justificar injusticias y desmanes cometidos desde el Poder. La legalidad está sujeta en muchas ocasiones interpretaciones, manipulaciones e incluso decisiones políticas y en este caso, por mucho que la Vicepresidenta y el Ministro del Interior se empeñen, se detecta que la "legalidad" se ha retorcido para facilitar la decisión tomada.

- Y por último la magnanimidad del estado de Derecho, o dicho de otro modo "esto es lo que nos diferencia a los demócratas de los asesinos", es un argumento sacado del baúl de los pensamientos buen rollistas que suenan bien pero no dicen nada.

Lo que separa a los asesinos de nosotros es que nosotros NO ASESINAMOS para obtener réditos políticos. Esa es la diferencia básica que no podemos olvidar porque de ella se desprenden todas las demás diferencias entre ellos y nosotros. Y pretender encontrar "magnanimidad" en una cosa que es obvia es un ejercicio de cinismo.

Aquí volvemos al primer punto. La Democracia es magnánima en su propio origen. Magnánima porque se dota de mecanismos que "defienden" a los delincuentes, incluso a aquellos que la quieren destruir. Ahí está su magnanimidad. No hace falta que venga el Ministro Rubalcaba a envolverse en la bandera de una palabra tan grandilocuente para recordarnos que nuestro sistema es magnánimo. ¡Claro que es magnánimo! Faltaría más. Pero eso no implica que escondiéndose en esta cualidad el Gobierno haga lo que quiera.

Sea como fuere, la situación es delicada y amenaza con haberse convertido en la caja de Pandora que nos tocará cerrar en los próximos años.

4 adendas:

Azelaïs de Poitiers dijo...

¿Habría sido mejor que muriera como un mártir en la cárcel?

Y es más ¿merece alguien estar en la cárcel por proferir amenazas? Desde luego, 3 años es una pena excesiva. Que el tío sea un hijodeputa no quiere decir que se le tenga que dar un trato diferente, la justicia debe ser imparcial.

Ese tipo es un cerdo hijodeputa, pero no tiene motivo por el que estar en la cárcel tanto tiempo, tenerlo ahí es una metedura de pata bastante hermosa. Y no ha sido excarcelado como sí lo han sido otros presos de los que no se ha tenido noticia, sino que ha sido trasladado. Y lo dicho, más peligroso habría sido tener un mártir político.

Fiondil dijo...

En realidad sobraban comentarios a este post; todo el mundo sabe lo que hay sobre la mesa a poco que se haya querido informar.
Todo se ha dicho ya.

Amandil dijo...

Por favor no confundamos las cosas.
La condena por amenazas a tres años es la que se aplica por Ley a todo el mundo cuando se considera que las amenazas van más allá de un mero calentón de boca.

Además la Ley dice que los terroristas deberán cumplir íntegras las penas.

Y la salida de la cárcel al final ha sido por una decisión del Gobierno como respuesta a un chantaje. Ahí es dónde está el problema: que ha sido una cesión a un chantaje.

Se ha sentado un precedente.

Eleder dijo...

Pero la sentencia fue una sentencia política, mucho más que la medida posterior. Nadie se preocupó por esos artículos hasta que cierto ministro se dio cuenta del coste político que tendría que acabara la condena justo ahora, y dijo lo de "aunque sea inventaremos condenas para impedir que salga".

La ley que dice que los terroristas no tendrán derechos a redenciones es una ley posterior, y jurídicamente es inaplicable si la ley anterior es beneficiosa para el reo.

Ahora, ¿que ha sido la respuesta a un chantaje? Cierto. ¿Que en este punto no cabía una solución mejor? A mi entender, también cierto.