Bajo un nombre de entrada tan sugerente como sin sentido os presento una maravillosa instantánea que tomé esté verano cuando andaba por Cáceres. La Torre Verde (yo la llamo así) llama la atención por encontrarse en el centro del casco medieval de la ciudad, todo él de piedra, en el que escasea el verdor de árboles y jardines. Supongo que, en realidad, los patios interiores de las casas y palacios serán auténticos vergeles, tan típicos del interior caluroso de España.
En cualquier caso, no me negaran que no es evocadora la estampa de un torreón todo el trepado por enredaderas lustrosas y profundas, que orillan los ventanales como ojos de un gigante descomunal que vigila, sin descanso, los alrededores de la casa del amo.
Hay cientos de lugares así en Cáceres. Rincones que, junto con la Historia que se desprende de sus muros, hacen volar la imaginación del visitante hacia sitios recónditos y fantásticos en los que conviven sin grandes esfuerzos elfos, hadas y dragones. El poder inmaterial de la solidez de aquellas casonas y palacetes, de esas murallas que parecen indestructibles, de esas callejuelas que parecen calzadas romanas entrelazadas, como digo ese "poder" nos empuja hacia los sueños y las imágenes. Y te permiten disfrutar por partida doble. Porque disfrutas lo que es y lo que podría haber sido.
Visiten Cáceres, The Fortress of Stone.

0 adendas:
Publicar un comentario en la entrada