Lo de Camps y su "no culpabilidad" se veía venir por varios motivos.
El más obvio de todos es que el caso estaba cogido por los pelos y el delito juzgado, "Cohecho pasivo impropio", suena a broma marxista (de los Hermanos Marx) más que a corruptela asquerosa. Lo cual, por supuesto, no quita que se haya podido ver un muestreo, una cata, de la calaña moral de la gente que está en el poder y rodea a los que están en el poder.
Todo el asunto de los trajes (como apesta al follón del "estraperlo" de hace un siglo) ha sido aquello de "mucho ruido y pocas nueces". El PSOE y sus medios afines vieron carne, hincaron el diente hasta el hueso y han tratado de vender la imagen de que el PP de Valencia (y, por extensión, el de toda España) es un nido de corruptos, bigotes y tramas oscuras de vicio y mentira.
Eso hay que concederlo, lo han conseguido. La imagen de Camps está por los suelos y la del PP valenciano algo más (insisto, se ha montado un follón digno de mejor causa cuando en esa comunidad el que apesta a kilómetros de distancia es otro... que parece que se va a ir de rositas si un juez no le mete mano antes). Así que, aunque no hayan condenado a nadie por el tema los trajes (una multa, ¡por Dios! tanto escándalo para que, en el mejor de los casos, les hubiesen condenado a una multa), el daño a la imagen está hecho y la estaca ha sido muy bien clavada en la vampírica carrera de este señor y su escudero Costa.
Ayer estaba twitter que se caía. Parece que la decisión de nueve paisanos del jurado ha sentado como una patada en el culo y ha demostrado a muchos que eso del Jurado es una cosa muy chunga. Y es que lo es. No hay nada tan aleatorio, manipulable e impresionable como un grupo de personas sujeto a la capacidad seductora y amenazadora de unos abogados, los medios de comunicación y el qué dirán. Cuanta gente se cae del guindo con este tema... ¿o no?
Quizá no tanto. Mucho comentario airado versaba no sobre el Jurado sino sobre algo mucho más grave. Mucho contertulio de 140 pulsaciones opta por echar mierda sobre la Justicia en general "por ser de derechas" y melindradas parecidas. Y, con esa argumentación tan nuestra, tan cañí, tan espantosa, llegamos al punto de encuentro de la crítica social a la Señora con la venda en los ojos y la balanza en la mano alzada: si el reo es "de los nuestros" todo lo que no sea "absolución o inocencia" se explica con el cántico de "la justicia está politizada", en cambio si el reo es "de los otros" todo lo que no sea "condena y culpabilidad" se explica por el mismo principio.
Y así los hunos y los otros van dañando la imagen y el respeto del Tercer Poder del Estado. Porque si a nosotros, los que no jugamos en la liga de las estrellas mediáticas y políticas, si a nosotros que cuando nos las vemos con la Justicia se nos encoje el fistro duodenal, si a nosotros los popes nacionales no paran de decirnos "la Justicia es una mierda" ¿qué cara se nos queda cuando esos mismos popes no hacen NADA por mejorar la supuesta mierda de Justicia que dicen que tenemos?
Pues se nos queda cara de contribuyentes. O sea, de paganos. O sea, de como nos ven realmente los políticos y sus aledaños: nos ven como borregos a los que exprimir para que ellos (Camps, Costa... pero TAMBIÉN, Blanco, Griñán, Chávez, Matas, Bono -¡ay, Bono, ¿dónde te metes, picarón?-...) sigan al business para y con sus amigos.
Y aún no he dicho nada de lo de Garzón. I love that! Pero eso para otro impulso.

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